viernes, 5 de noviembre de 2010

Croquetas del cocido


Para empezar lo ideal es hacer cocido. En mi casa se hace con morcillo de ternera, tocino fresco, un muslo de pollo, zanahoria, patata, los garbanzos, agua y sal. Nada mas. Es un cocido sencillo, limpio y sin sabores demasiado fuertes.

Pues bien, de ahi aprovechamos la ternera y el pollo, a los que quitamos la piel, limpiamos y picamos lo mas posible. Por lo demás, en una sartén grande cubrimos el fondo de aceite de oliva, ponemos una nuez de mantequilla y una cebolla grande cortada muy fina a pochar a fuego medio con sal.

Tras esto, ponemos dos buenas cucharadas de harina y la mezclamos bien para que no quede cruda antes de empezar a poner caldo limpio del cocido y un poco de leche. Cuanto mas caldo del cocido y menos leche, mas sabrá a cocido y a guiso de la abuela de toda la vida. El objetivo es obtener una bechamel espesa, a la que agregamos la carne de pollo y ternera picados y su sal. Opcionalmente se puede poner una gota de vino blanco al principio, un poco de nuez moscada que hay a quien le parece imprescindible (a mi no me gusta ponerla) y un poco de pimienta.

La bechamel, ya terminada, tiene que hervir unos veinte minutos a fuego medio-alto, para que se haga bien y espese como es necesario. Cuando esté, la ponemos en una fuente baja y grande para que quede estirada y se enfríe bien. Metemos en el frigo cuando esté templada y la dejamos para el dia siguiente.

Y al dia siguiente a freir croquetas. Sartén grande para freir con mucho aceite mitad de oliva y mitad de girasol, hacemos las croquetas pasandolas por huevo y pan rallado y las freimos, secándolas despues con papel absorbente. Es importante un fuego medio-alto, moverlas mucho y que queden homogeneas, sin quemarse por un lado y demasiado blancas por otro. La llave de una buena fritura es el control del fuego.

Y a comer.

Almejas a la marinera



Mi versión de este clasico de la cocina del cantábrico, como siempre bastante sencilla. Necesitamos una red de almejas de buen tamaño (a mi unos 700 gramos me costaron unos 5€), limpias y conservadas en el frigo en agua con sal.

En una cazuela o sartén cubrimos abajo de aceite de oliva, ponemos dos dientes de ajo y opcionalmente media cebolla muy picados, dejamos que pochen, agregamos una cucharada de harina y movemos y mezclamos la harina para que se haga bien durante un minuto pero sin quemarse, un chorro de vino blanco removiendo muy bien para evitar grumos de la harina, media hoja de laurel, un chorrito de tomate frito y otro igual de nata, un poco de pimentón picante y otro poco del dulce, en torno a medio vaso de agua o un poco mas que depende de como esté de fina la salsa, sal, pimienta, perejil y si nos gusta y nos sienta bien, un poco de guindilla cayena. Tambien le podemos poner un poquito de jengibre picado muy, muy fino opcionalmente.

Nos debe salir una salsa con cierto cuerpo y un tono levemente rojizo, que dejaremos hervir a fuego medio algo mas de cinco minutos.

Ponemos las almejas en esta salsa a fuego medio, cubrimos la sartén y las dejamos ahi hasta que se abran, unos cinco minutos deben bastar. Quitamos el laurel y servimos en la propia sartén muy caliente, con perejil por encima y mucho pan porque aqui se mojan sopas hasta reventar. Se puede poner en esta salsa un pescado cualquiera en vez de almejas? Pues por supuesto.
Y como sale? Pues cojonudo.

Y a comer.

martes, 19 de octubre de 2010

La tortilla de patatas de mi casa


Bueno, pues en mi casa como se puede ver la hacemos jugosa, no demasiado parecida a la típica de los bares, perfectamente cuajada y de textura dura. Nos gustan las dos, pero la verdad es que siempre acabamos haciéndola asi.

Las proporciones, que es lo que importa. Cuatro patatas hermosas (cada una como el puño de un hombre), seis huevos, media cebolla grande, aceite de oliva y sal. Eso, una buena sartén anti-adherente y una tapadera.

Cortamos la patata en dados de mas o menos un centímetro de lado, picamos la cebolla y lo ponemos con abundante aceite a fuego medio-alto removiendo para que no se dore en exceso y quede suelta. Cuando nos guste como está, sin que quede deshecha, colamos todo el aceite y la ponemos en un bol, la salamos y le ponemos los seis huevos batidos tambien ya con su sal. Mezclamos bien.

Ponemos la sartén al fuego máximo (si necesita una cucharada de aceite se la ponemos) y cuando esté bien caliente ponemos nuestra masa de patata+cebolla+huevo+sal. Bajamos el fuego a medio-alto, dejamos la tortilla por un lado unos cuatro minutos, le damos la vuelta con la tapadera, la dejamos otros cuatro minutos pero esta vez tapada para que se haga un poquito por dentro, y la sacamos. Si vemos que no nos ha quedado suficientemente dorada subimos el fuego al máximo y la ponemos otro minuto por cada lado.

Está buena caliente, templada y fría. A mi como no me gusta es directa del frigorífico, y tampoco me gusta calentarla con microondas. Y además no me parece muy seguro lo del huevo recalentado, asi que de eso nada.

Y a comer.

Ternera Strogonoff


Esta es mi versión de una receta clásica de la cocina francesa, y la verdad es que queda bastante bien, es un plato contundente con una salsa en la que podemos mojar una barra de pan.

Cortamos medio kilo de carne de lomo de ternera en tiras finas (podemos usar algo mas económico, pero tiene que ser una carne que no sea demasiado fibrosa, queremos que quede tierna en poco tiempo), la salpimentamos y reservamos. Picamos un diente de ajo y media cebolla, que ponemos en una sartén con un poco de aceite de oliva y una buena nuez de mantequilla. Pochamos a fuego medio, agregamos tres o cuatro champiñones picados, salamos y dejamos ahi otros tres o cuatro minutos.

Agregamos la carne, la doramos un poco y flambeamos con un golpe de coñac (tambien puede valer ron oscuro o coñac). Cuando se apague el fuego ponemos otro chorrito de vino blanco, una chispa de orégano, media cucharada de mostaza antigua, unas gotas de limón exprimido y unos 300 ml de nata para cocinar, con su sal y su pimienta.

Dejamos a fuego medio-bajo unos diez minutos mezclando todo bien para que la nata reduzca un poco y emplatamos, poniendo un poco de pimienta, perejil y pepinillo en vinagre muy picado por encima.

Y a comer.

viernes, 15 de octubre de 2010

Pizza



Para la masa: la tercera parte de un paquete de kilo de harina para pizza (en el Mercadona hay una bastante correcta), cuatro cucharadas de aceite virgen extra, una nuez de mantequilla, un huevo, un chorreón de agua templada, otro de leche y otro de cerveza, azúcar, sal y finalmente un poquito de levadura. Yo la he comprado tambien en Mercadona, viene congelada en unos cubitos amarillos y blancos y vale menos de un euro. Con un poquito bastará, de manera que con cada uno de los dos cubitos que vienen tendremos para unas diez o doce pizzas.

Amasamos diez minutos y dejamos fermentar en un bol tapada con un paño húmedo una media hora, para que la masa suba y quede esponjosa.

Precalentamos el horno a 240ºC, le ponemos a su bandeja un papel de cocina para horno, extendemos la masa encima lo fina que nos guste (sin preocuparnos de que quede muy regular la forma, esa irregularidad la hace rústica y apetecible) y procedemos a colocar los ingredientes. Yo he utilizado salsa de tomate, queso Cheddar, Gouda y una bola de Mozzarella española económica, jamon York, unas rodajas de tomate, orégano y champiñones.

El que quiera hacer la salsa de tomate lo tiene facil. Una lata de tomate triturado o pelado, o incluso unos tomates frescos pelados y picados, aceite virgen extra, sal, azúcar y un poco de albahaca y orégano. Sartén, media hora a fuego medio y listo.

Por lo demás, a la pizza le queda muy bien el típico bacon, o el atún, unas gambas y unas láminas de pimiento del piquillo, o tambien un huevo puesto en el centro cuando le queden dos o tres minutos de cocción. Ponemos una gota de aceite virgen extra por encima, un poco de orégano y al horno.

Horneamos a 240ºC hasta que nos guste el punto dorado que tenga, sacamos, cortamos y servimos. Un poco de rúcula fresca por encima, ya fuera del horno, le suele quedar bien tambien.

Y a comer.

martes, 12 de octubre de 2010

Albóndigas



En fin, que voy a decir yo. Solo con ver la foto ya me da hambre...

Este dia estaba con ganas, y la verdad es que salieron de miedo. Para la masa utilicé unos 700 gramos de picada, que llevaba ternera y cerdo. Con eso me salieron 22 albóndigas de buen tamaño.

La masa se mezcla con las manos en un bol grande, hasta que tenga buena consistencia y se pueda manejar sin quedarse pegada apenas en las manos; llevaba tambien un chorro de leche, tres rebanadas de pan bimbo, sal, pimienta, dos huevos, perejil, un diente de ajo muy picado, un poco de cebolla picada, un chorreón de mostaza Gulden´s y otro de ketchup Heinz y un poco de pan rallado para dar consistencia a la masa.

Formamos las albóndigas, compactas y regulares, las pasamos levemente por harina y las freimos en aceite mezcla de oliva y girasol (si queremos) hasta que estén doradas por todos lados, pero no quemadas. Las reservamos.

Y mientras marcamos una salsa española. Un diente de ajo sin pelar, con su piel, y media cebolla picada, todo pochado en aceite de oliva con sal y pimienta, ponemos un par de zanahorias picadas y lo dejamos otros cuatro o cinco minutos a fuego medio, despues un tomate rallado con su sal y su azúcar, un chorro de vino blanco, un par de cucharadas soperas de tomate frito y dejamos otros cinco o seis minutos a fuego medio.

Agregamos las albóndigas, una hoja de laurel y ponemos agua sin llegar a cubrir del todo. Tapamos la olla y lo dejamos a fuego medio-bajo unos 40 minutos, con cuidado si removemos, mejor solo menear la olla para que no se rompan. Decir que, aunque para hacer la foto puse siete en el plato, mi mujer y yo nos comimos cinco cada uno con unas patatas fritas estupendas que ella hizo, y estaban estupendas. Pero al dia siguiente repetimos con las que quedaron y es impresionante como habían mejorado. Para llorar de buenas, sabrosas y muy jugosas, tiernas.

Las tres que restaban me las comí luego entre horas en un resopón clandestino.

Y a comer.

Menestra de diez minutos



Una versión del popular entrante de verdura para hacer en diez minutos.

Necesitamos dos botes de menestra de verdura (a mi la que mas me gusta es la que lleva patata), que echamos en un colador y lavamos un poco con agua fresca. Es un plato que no cunde demasiado, luego pierde volumen y sale poca cantidad, asi que mejor no quedarse cortos. Se puede usar tambien la menestra congelada, lo que se prefiera. En ese caso, una bolsa de medio kilo suele ser suficiente.

Por lo demás ponemos en una sartén un chorro de virgen extra, dos ajos picados, media cebolleta en juliana y dejamos a fuego medio-alto durante un par de minutos. Agregamos dos o tres champiñones limpios y picados, ponemos sal y pimienta y dejamos otros tres o cuatro minutos mezclando todo.

Ponemos la menestra, volvemos a poner sal y pimienta, mezclamos bien y bajamos a fuego medio. Ponemos tambien un tomate rallado, le ponemos sal y la misma cantidad de azúcar, mezclamos todo bien y lo dejamos otros cuatro o cinco minutos para que se mezcle. Tambien se le puede poner un par de cucharadas soperas de tomate frito y un chorrito de vino blanco, asi como las hierbas que nos gusten. Un poco de perejil o cebollino le viene bien, hay a quien gusta un poco de tomillo o romero. Al gusto.

Y a comer.

Tortilla de anchoas



Se trata de uno de los pinchos mas típicos en el norte de España, algo tan sencillo como hacer un revuelto con unos boquerones.

Compramos un manojo de boquerones, los limpiamos quitándoles tripas, raspa y cabeza y los lavamos bien. Mientras, fileteamos finamente un par de dientes de ajo, los ponemos con un chorrito de aceite virgen extra y una guindilla en la sartén, y cuando estén empezando a dorarse agregamos los boquerones. Ponemos un poco de sal y cuando lleven tres o cuatro minutos a fuego medio-alto removiendo con cuidado para no romperlos, agregamos dos huevos no demasiado batidos. Rectificamos de sal, cortamos el fuego y solo mezclando y con el calor de la sartén el revuelto quedará terminado.

Presentamos con perejil picado y unas rodajas de pan tostado.

Y a comer.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Carne con tomate


La carne con tomate es uno de los platos mas típicos en los bares de Andalucía.

Su elaboración empieza con una salsa de tomate casera, que podemos hacer con tomates pelados y picados o con una lata grande de tomate triturado, o de tomates pelados en conserva. Se pone con sal, azúcar para quitar la acidez, pimienta, un chorreón de aceite de oliva virgen extra, un poco de tomillo, romero y una hoja de laurel (si la salsa fuera para acompañar pasta hubiera cambiado la hoja de laurel por un poco de albahaca). Se deja a fuego medio durante tres cuartos de hora o una hora y se reserva. Si utilizamos los tomates pelados en conserva podemos ir rompiéndolos y desmenuzándolos durante la cocción.

Por otro lado vamos a usar carne de cerdo, aunque tambien podemos usar pechuga de pollo, menos clásico pero tambien sale muy bueno. Cualquier carne jugosa de cerdo queda bien, no es preciso usar solomillo. Con lomo o la parte del jamón será mas que suficiente, en torno a cuatrocientos gramos para dos personas.

Con un chorreón de virgen extra ponemos un diente de ajo y un pimiento verde picado (opcional media cebolla en juliana) hasta que estén pochados. Los sacamos y reservamos. Metemos la carne salpimentada y cortada en pedazos de bocado hasta que esté dorada. Agregamos nuestra salsa de tomate casera, que debe cubrir la carne, el ajo y el pimiento pochados, una copita de un vino blanco que nos guste (una manzanilla muy fina es ideal para este plato) y dejamos a fuego medio-bajo tres cuartos de hora con la olla tapada.

Servimos caliente con unas patatas fritas al lado.

Y a comer.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Spaghettis al nero di sepia


Tal como se explicó en la receta de langostinos en su jugo al ajillo, esta es una de sus posibles variantes. Cocinados los langostinos, les ponemos una buena cucharada de tomate frito y otra de nata y los dejamos reducir a fuego medio-bajo unos cinco o seis minutos.

Acompañamos con nuestros langostinos una pasta al nero di sepia (con tinta de calamar) y emplatamos con un poco de perejil por encima. Exquisito.

Y a comer.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Hamburguesa


Tras años haciéndolas, esta es mi receta definitiva.

Tomamos trescientos gramos de carne picada muy fina de buena ternera (si es solomillo ya apaga y vámonos) con un poco de cerdo (la parte del jamón va bien, por ejemplo, o un poco de secreto ibérico para sacar nota), sal, pimienta, perejil, un huevo, media cebolla roja y un diente de ajo muy picados, un poco de azucar y de tomillo, una buena cucharada de mostaza de Dijon y otra de ketchup.

Amasamos con las manos durante dos o tres minutos y corregimos con un poco de pan rallado si vemos que la mezcla está demasiado húmeda y poco consistente. Hacemos dos pelotas que aplastamos un poco para darles la forma y a la sartén.

Las ponemos tres minutos por cada lado a fuego fuerte con una gota de aceite de oliva, y hecho esto les ponemos una loncha de queso Cheddar (yo hoy no tenía, he usado Gouda.... eviten los Tranchettes, por lo que mas quieran) y dejamos a fuego lento con la sartén tapada un par de minutos, con lo que el queso quedará derretido y perfecto y la carne se hará un poquito por dentro, lo que con una hamburguesa gruesa no viene mal. Deben quedar tostadas por fuera y jugosas por dentro, pero no crudas.

Abrimos nuestros panes de hamburguesa (el grande de Mercadona, el de la foto, no está mal), unos aros de cebolla roja y tomate, algo de lechuga limpia, ketchup Heinz, mostaza Gulden´s y mayonesa casera.
Hoy no teniamos mucha hambre, pero encima le queda de cine un huevo frito y una loncha de bacon crujiente. Al lado, un pepinillo en vinagre loncheado y una patata roja cortada y frita en aceite de oliva.

Otras opciones de acompañamiento; unos champiñones hechos en un poco de aceite a fuego medio con sal y pimienta. Otra alternativa es coger la cebolla con el tomate, la lechuga y el pepinillo todo picado y mezclarlo con la mostaza, la mayonesa (que puede ser ali-oli si nos apetece ese sabor a ajo), perejil y el ketchup en un bol para ponerlo a modo de ensalada fresca encima de la carne. Eso le va realmente bien y es un poco mas facil de comer sin que todo se desmorone, porque coge un poco de firmeza.

Pero sobre todo, una gran opción es la cebolla caramelizada. Esta se hace con una cebolla cortada muy fina puesta con una nuez de mantequilla en aceite de oliva a fuego muy lento durante unos minutos, con su pizca de sal. Cuando esté transparente y blanda le subimos el fuego y ponemos un par de cucharadas de azúcar moreno y un leve chorrito de vinagre de Módena, dejamos otros tres o cuatro minutos a fuego lento para que caramelice un poco y listo. Solo esto encima de la hamburguesa, sin nada mas, ya es una auténtica delicia.

Y a comer.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Lentejas


La verdad es que mi mujer tiene pocas ocasiones de cocinar en casa y suele darle por hacer lentejas, que le salen como a pocos.

La base es un sofrito de morcilla, que congela y saca en porciones cuando quiere volver a hacer lentejas. El sofrito lleva un chorro de aceite virgen extra, un par de dientes de ajo picados, una cebolla grande picada, un par de pimientos verdes picados, un par de tomates rallados, sal, pimienta, pimentón dulce, un poco de pimiento choricero y media morcilla sin la piel.

Con este sofrito podemos tener para cocinar lentejas para unas ocho personas, o bien para hacer un par de veces para cuatro personas congelando la mitad.

Las lentejas (en torno a medio kilo, como base) se limpian y se ponen en una olla con nuestro sofrito, sal, una hoja de laurel, dos zanahorias limpias cortadas en rodajas, una gota de aceite de oliva y un par de chorizos cortados en rodajas.

Cubrimos con agua un par de dedos o tres por encima de todo y ponemos a fuego medio durante una hora, pasada la que rectificamos de sal y agregamos un par de patatas grandes cacheadas en rodajas para que suelten fécula y engorden el guiso. Si hace falta ponemos un poco mas de agua y dejamos otro cuarto de hora o veinte minutos, hasta que la patata esté tierna.

Volvemos a rectificar de sal y emplatamos.

Y a comer.

Tortilla en ensalada


Este es un plato rápido que me gusta bastante y que se va haciendo por pisos. A los niños les gusta particularmente.

La base son unas patatas fritas encima de la que se coloca una tortilla francesa de dos huevos, unas lonchas de jamon york o de lomo adobado pasado por la plancha, unas rodajas de tomate, unos aros de cebolla y un poco de lechuga. Podemos cambiar esos ingredientes por alguno concreto que nos guste; admite muchas variantes como cambiar la carne por un filete de pescado enharinado y frito.

Para acabar, mayonesa casera con un poco de mostaza por encima y un poco de perejil picado.

Y a comer.

Estofado de carrilleras con Guinness


Otro contundente plato de invierno, una auténtica delicia con un toque irlandés por esta cerveza negra. Alli es un clásico, y la verdad es que les sale impresionante.

En este caso ponemos carrilleras de cerdo ibérico, pero la receta es practicamente igual si queremos hacerlas de ternera o incluso un sencillo guiso de morcillo de ternera. Muy parecido siempre, y mas en el caso de todas las carnes gelatinosas.

Por un lado ponemos un poco de aceite y una cucharada de mantequilla en nuestra olla, salpimentamos y enharinamos las carrilleras (medio kilo para dos personas, es una carne que pierde volumen) tratando de no meter demasiada harina y las ponemos a fuego fuerte.

Queremos que se doren bien por todos lados para que se sellen y no pierdan demasiados jugos. Las sacamos y las reservamos.

Y mientras, en la olla donde hemos sellado la carne ponemos un diente de ajo sin pelar, medio puerro, media cebolla grande o una mediana entera y un par de zanahorias medianas, todo picado. Ponemos sal, una hoja de laurel y dejamos que se pochen a fuego medio hasta que estén blandos y nos gusten. Ponemos otra vez las carrilleras con el jugo que hayan soltado en el plato, y una lata de Guinness de 440 ml que normalmente servirá para cubrir la carne sin excedernos.

La alternativa mas ortodoxa y nacional es ponerle en lugar de la cerveza, una buena copa de un buen vino que nos guste y poner el resto de agua o caldo, sea de verdura o carne. Si ese vino es tinto le dará un tono mas oscuro y un toque mas meloso.

Ponemos a fuego lento y lo dejamos cocinarse tranquilamente con la olla tapada durante dos horas, hasta que la carne esté muy tierna y la salsa haya quedado bien reducida y algo trabada. Con el fuego ya apagado, hemos cogido como hace Jamie Oliver una cucharada sopera de creme freiche (nata fresca, la hay por ejemplo en Mercadona) y la hemos mezclado con un poco de perejil y una cucharada de aceite virgen extra para agregarlo a nuestro guiso y mezclarlo bien de nuevo.

De acompañamiento en Irlanda le ponen un puré de patata con cebolla, nata y mantequilla. Desde luego le va muy bien, pero en esta ocasión le hemos puesto simplemente patatas fritas. Por cierto, edito ahora que ya nos lo hemos comido: creo que es el guiso de carne que mejor me ha salido en años. Y se deshacía en la boca.

Y a comer.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Corona de langostinos


Esto no puede ser mas sencillo y mas tonto pero queda bien.

Compramos entre medio kilo y tres cuartos de langostinos cocidos (hoy dia en cualquier sitio se pueden encontrar, a un precio de entre seis y nueve euros el kilo). Nos lavamos bien las manos, echamos el rato en pelarlos con cuidado de no romperlos, los emplatamos de forma circular con mucho esmero sin ensuciar el plato y ponemos en el centro una buena cantidad de mayonesa casera.

El que quiera echar una hora en quitarle a cada langostino el hilo que lleva a lo largo de la espalda y es donde puede haber algo de tierra o suciedad, que se entretenga.

Servimos frio, con una buena copa de vino blanco frio (Barbadillo a algo menos de cuatro euros, un Albariño estupendo como el Terras Gauda por doce euros, cualquier Rueda de Verdejo de cuatro o cinco euros). Exito seguro y absoluta sencillez.

Y a comer.

Ensalada de tomate y mozzarella


El mas sencillo y genuino de los entrantes italianos.

Compramos una pequeña bola de mozzarella (ya las hay por menos de un euro), la rompemos con la mano por la mitad y la ponemos en el centro de un plato. Mientras, hacemos una vinagreta con virgen extra, limón, albahaca, sal y algo de orégano. Por último cortamos un par de tomates en ocho trozos y con un cuchillo afilado los pelamos apoyando firmemente en la tabla. Le ponemos algo de sal y pimienta al tomate y a emplatar.

Disponemos el tomate pelado alrededor de la mozzarella, lo aliñamos todo con nuestra vinagreta y ponemos unas hojas de rúcula para terminar. Servir siempre fresco.

Y a comer.

Carpaccio de ternera con parmesano


Desde hace un tiempo encontramos en el mercado preparados para elaborar carpaccio de ternera. En el caso del de Mercadona, se trata de un envase con 90 gramos de carne fileteada muy fina y un poco de queso parmesano por un precio aproximado de tres euros. Una buena opción si no nos apetece comprar redondo de ternera a unos doce euros el kilo y congelarlo para poder cortarlo lo mas fino que podamos, que es lo que se debiera hacer.

Sacamos la carne y separamos con cuidado las finísimas láminas de carne. Las vamos colocando en un plato de forma que lo cubran por completo, y preparamos una sencilla vinagreta con virgen extra, vinagre de Módena, un poco de zumo de limón, un par de pepinillos y alcaparras picadas y sal.

Ponemos sal a la carne, repartimos por encima el queso parmesano, ponemos unas hojas de rúcula y napamos todo con nuestra vinagreta.

Unas aceitunas por encima tampoco le quedan nada mal.
Servimos frio, a ser posible acompañado por la ensalada de mozzarella y tomate y una buena copa de lambrusco bien frio al lado. Estaría muy bien ir a una tienda especializada y comprar uno estupendo que sea de verdad y venga de esa denominación de origen, pero al precio de unos cuatro euros podemos conseguir en cualquier sitio el supercomercial Cavicchioli rosado, que dentro de lo que cabe tampoco está mal y a las mujeres les encanta...

Y a comer.

Ensalada de salmón y atún


Una sencilla y fresca ensalada con pasta.

Lo principal es una mayonesa casera hecha con limón en vez de vinagre, con un buen golpe de mostaza Gulden´s y un poco de eneldo. Por lo demás se elabora con pasta hervida, una lata de atún, un sobre de salmón ahumado picado, dos o tres pepinillos picados, huevo hervido, un poco de cebolleta picada y unas barras de sucedaneo de cangrejo para decorar.

Emplatamos y decoramos con eneldo por encima. Servimos frio.

Y a comer.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Pollo asado para principiantes


Como se de alguno que otro que nos lee y está empezando en esto de la cocina, he preparado una receta de pollo asado muy, muy simple y que sale muy bien.

Compré un pollo de corral entero (no tiene por que ser de corral), el carnicero lo cortó convenientemente y he asado un muslo con uno de los alones. El procedimiento es muy sencillo.

Una fuente de horno con un chorrito de aceite de oliva. El horno se pone a 200ºC, en la pestaña para que de calor tanto por arriba como por abajo, y se deja calentar un cuarto de hora. Mientras, pelamos un par de patatas, las cortamos en rodajas de un centímetro de grosor y las echamos en la fuente. Les ponemos sal y pimienta y las mezclamos con el aceite usando las manos, de forma que queden engrasadas por todos lados. Nos lavamos las manos, metemos la fuente con las patatas en el horno a media altura o un poco mas abajo, y lo dejamos ahi una media hora.

A la media hora lo sacamos con cuidado, removemos las patatas por si alguna se ha pegado y colocamos encima de las patatas nuestro pollo, con sal y pimienta y otro chorrito de virgen extra por encima. Y al horno otra vez.

Cuando pase otra media hora lo sacamos con cuidado y le ponemos por encima al pollo un chorrito de vino blanco. Como medio vaso en total.

Y despues de otros veinte minutos, con una cuchara cogemos caldo del que habrá en la fuente y se lo echamos por encima al pollo, que ya debe andar bastante dorado. Podemos hacer esto un par de veces si queremos, le viene bien.

Otros diez minutos mas de horno y terminado. En resumen, media hora las patatas y luego echamos el vino y mojamos con caldo, pero en total es otra hora mas el pollo (esto depende del horno, quizá necesite un poco mas dependiendo del mismo). Una hora y media en total. Un poco de ajo y jengibre muy picados, media cebolleta cortada fina, un tomate rallado, un poco de perejil y una hoja de laurel son opciones para enriquecer un poco mas nuestro asado tanto encima de las patatas como del pollo, pero en general con el básico es mas que suficiente, es muy sencillo y sale muy bien.

Y a comer.

Sushi de salmón


El otro dia pasó por casa un gigantesco chef alternativo y se entretuvo en hacer un delicado sushi de salmón, que yo no había preparado nunca.

La receta es sencilla, pero la elaboración es compleja. Lo primero es la delicada cocción del arroz, que hay que poner en agua ya hirviendo, dejar hervir durante tres minutos, tapar entonces en el propio cazo durante cinco y destapar posteriormente durante otros cinco. Completado el ritual, lo escurrimos y en el propio cazo le agregamos dos o tres buenas cucharadas de vinagre de manzana, sal y azúcar, para remover y dejar reposar. Conseguimos asi el típico arroz pegajoso necesario para la receta.

Por otro lado fileteamos finamente unos lomos de salmón crudo que cortaremos mejor si está congelado, picamos media cebolleta y cuatro o cinco pepinillos en vinagre pequeños lo mas fino posible y empezamos el montaje.

Colocamos sobre la esterilla de sushi una lámina de alga nori, encima una capa de este arroz pegajoso dejando unos márgenes para que no se salga al enrollar, y en el centro encima unas tiras del salmón, la cebolleta y el pepinillo. Enrollamos con nuestra esterilla apretando para que quede bien terminado, retiramos de la esterilla y cortamos en secciones de igual grosor.

Acompañamos con salsa de soja y un poquito de wasabi.

Y a comer.